Situada en un valle, a 560 metros de altitud, equidistante de Valencia, Castellón y Teruel. En la época romana, Marco Poncio Catón fundó la localidad y más tarde cambiaron el nombre por Vivarium, el actual. Posee innumerables atractivos, entre los que destacar la iglesia de la Virgen de Gracia y sus pinturas, el ayuntamiento y la plaza mayor, construidos en la postguerra, y la ermita de Santa Bárbara. Existen más de cincuenta fuentes en su término, y un paraje singular, el parque de la Floresta, de exuberante vegetación. Ofrece múltiples rutas como la de Teresa o el Sargal y se puede enlazar con la Vía Verde de Ojos Negros. Viver celebra una destacada feria del aceite de oliva en las que reconocer uno de los productos agroalimentarios más valiosos de la Comarca.
Viver es sinónimo de agua, testigo de ello son las más de 50 fuentes existentes en su término. La Fuente de la Asunción es la más antigua. De visita obligada el rincón más señero, el parque de la Floresta con 40 mil metros cuadrados de extensión. Posee abundante vegetación, hermosos saltos y caídas de agua. Simplemente un lugar mágico.
La tradición olivera en Viver se vive fervientemente con la celebración de su importante feria del aceite de oliva y productos alimentarios, con demostraciones culinarias y alimentos de la comarca elaborados artesanalmente. La cooperativa de la población ha rescatado la alubia del confit, variedad emblemática de la zona y uno de los productos autóctonos de la comarca.
La Ninfa del agua precede la entrada al núcleo urbano de Viver. Es la indicación que nos avisa que vamos a adentrarnos en un liugar con una atmósfera especial, modelado por sus innumerables fuentes. Un rincón para pasear y disfrutar de su patrimonio, las pinturas murales de la Iglesia de la Virgen de Gracia, la Ermita de Santa Bárbara y el portal de los Huertos o su Plaza Mayor. Difícil de olvidar.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: